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Trastornos musculoesqueléticos en cirujanos: el valor de la ergonomía

Escrito por Sofía Lucero | 17/05/22 11:30

Entre las dolencias de origen laboral más habituales, los trastornos musculoesqueléticos (TME) comprenden más de 150 tipos que impactan negativamente en el sistema locomotor: desde repentinos y de corta duración –como fracturas, esguinces y distensiones– hasta enfermedades crónicas que causan limitaciones de las capacidades funcionales.

Además de ser uno de los principales motivos de consulta en atención primaria, afectan al personal sanitario, en general, y a los cirujanos, en particular. ¿Cómo se pueden evitar desde una perspectiva ergonómica? 

 

Importante factor de discapacidad

¿Cuáles son los síntomas más comunes? Hinchazón y limitación de la movilidad, la destreza y el nivel general de funcionamiento; lo que reduce la capacidad para poder trabajar. Entre otros aspectos, pueden afectar:

  • Articulaciones: artrosis, artritis reumatoide, artritis psoriásica, gota, espondilitis anquilosante.
  • Huesos: osteoporosis, osteopenia y fracturas debidas a la fragilidad ósea, fracturas traumáticas.
  • Músculos: sarcopenia.
  • Columna vertebral: dolor de espalda y de cuello.
  • Varios sistemas o regiones del cuerpo: dolor regional o generalizado, y enfermedades inflamatorias –entre ellas, los trastornos del tejido conectivo o la vasculitis, que tienen manifestaciones musculoesqueléticas, como el lupus eritematoso sistémico–.


Aproximadamente, 1710 millones de individuos en el mundo tienen trastornos musculoesqueléticos. El dolor lumbar es el más usual, con una prevalencia de 568 millones de personas

Fuente: OMS

 

De acuerdo a la OMS, los trastornos musculoesqueléticos son, además, los que más influyen en la necesidad de servicios de rehabilitación en los niños y representan unos dos tercios en adultos.

 

Exigencias físicas propias de los cirujanos

A causa de las demandas físicas propias del trabajo, las posturas, los sobreesfuerzos, la carga horaria y el estrés, los profesionales sanitarios también lo padecen. La enfermería es la principal afectada, con una prevalencia superior al 80%.

Asimismo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo de España, el 81,9% del personal sanitario refiere molestias de origen musculoesquelético; entre las más habituales: el dolor en la zona baja de la espalda (52,2%); en nuca/cuello (43,3%); la zona alta de la espalda (31,4%); los hombros (18,7%); los brazos y antebrazos (12,3%); y las piernas (9,7%).

 


La patología del manguito rotador es el tercer TME más usual y la causa más común de dolor en el hombro: representa del 66% al 85%, y afecta entre el 30% y el 50% de la población mayor de 50 años.

Fuente: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Argentina


En tanto, la prevalencia de
trastornos musculoesqueléticos entre los cirujanos es del 74%, más frecuentes entre aquellos que realizan intervenciones laparoscópicas que entre los que hacen abierta o robótica. Las cuatro zonas anatómicas que más se ven afectadas entre estos profesionales son:

Criterios ergonómicos en cirugía

En la Argentina, según las cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), los TME encabezaban en 2018 el ranking de las enfermedades de origen laboral. A su vez, durante la segunda mitad del 2020, y a raíz del auge del teletrabajo, el 82,5% de los encuestados en el país manifestaron haber sufrido dolencias musculares durante la cuarentena.

La pandemia también empeoró este tipo de trastornos entre el personal médico y sanitario, a partir de una maximización sin precedentes de la demanda laboral en clínicas y hospitales. Frente a ese escenario, la ergonomía laboral se torna una herramienta fundamental para combatir los trastornos y proteger la calidad de vida.

Al enfocarse, específicamente, en el trabajo diario de los cirujanos, la reducción de la libertad de movimientos y la adopción de posturas forzadas durante las operaciones laparoscópicas plantean la necesidad de implementar criterios ergonómicos en el ámbito quirúrgico:

 

 

  • Posturas corporales estáticas: la laparoscopia supone una postura más estática del cuello y el tronco, por lo que los expertos recomiendan introducir cambios en el diseño de los quirófanos y los equipos, así como el empleo de sistemas auxiliares, como brazos articulados que permiten la sujeción de la óptica y el instrumental laparoscópico. 
  • Altura de la mesa de cirugía: su incorrecta regulación ocasiona que el profesional deba adoptar una postura forzada. Se recomienda que la altura ideal sea inferior que en la cirugía convencional. Como mayormente las mesas no permiten regularse, es preciso que el cirujano utilice algún dispositivo que le posibilite subir su altura del nivel del suelo.
  • Diseño de los agarres del instrumental: debe manejarse con el máximo apoyo palmar posible y sin ejercer mucha presión. Y, en el caso de mangos que incorporen un anillo para el pulgar, resulta importante no introducir demasiado el dedo en ese mecanismo para evitar dolencias tenares compresivas.
  • Posición del monitor: normalmente, se ubica sobre la torre de laparoscopia, sin posibilidad de regular su altura. Para disminuir al máximo el estrés y fatiga en los músculos de la espalda y cuello, lo ideal es que el monitor se sitúe frente al cirujano y a las alturas de sus ojos, o ligeramente por debajo.

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Los programas de capacitación y los criterios ergonómicos resultan esenciales para un desarrollo saludable de la profesión. Poner en práctica este tipo de maniobras en el ámbito quirúrgico marca toda la diferencia en cuanto a postura corporal de los profesionales e incluso puede impactar positivamente en su desempeño. Allí radica el verdadero valor de los criterios ergonómicos.

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